La Palma, conocida como la Isla Bonita, es famosa por su naturaleza volcánica, su cielo estrellado y sus paisajes de contrastes. Sin embargo, más allá de los lugares más visitados como la Caldera de Taburiente o el Roque de los Muchachos, existen rincones escondidos que sorprenden incluso a los propios palmeros. En este artículo te invitamos a descubrir diez lugares poco conocidos que harán tu viaje único y diferente.

Porís de Candelaria

En Tijarafe, bajo un acantilado, se esconde un caserío de cuevas marineras al borde del mar. Las casas blancas contrastan con el negro de la roca volcánica, creando una postal única. Es un lugar auténtico que muestra la relación histórica de la isla con el mar. Además, si te adentras y llegas hasta el lugar perfecto, podrás descubrir como la roca volcánica ha creado la silueta de La Palma.

Cubo de La Galga

En el norte de La Palma, cerca de Puntallana, se encuentra este bosque de laurisilva menos transitado que Los Tilos. Senderos entre helechos gigantes y la humedad constante transportan al visitante a un ambiente casi mágico.

Playa de Nogales

Aunque cada vez más conocida, sigue siendo una playa salvaje y tranquila en Puntallana. Su arena negra volcánica y los altos acantilados que la rodean ofrecen un paisaje impresionante y perfecto para quienes buscan naturaleza sin masificaciones.

Nacientes de Marcos y Cordero

Este recorrido atraviesa trece túneles excavados en la roca para llegar hasta los manantiales. Es una de las rutas más singulares de la isla, que combina aventura, naturaleza e historia hidráulica de La Palma. Requiere linterna y ropa adecuada, pero la experiencia es inolvidable.

El Charco Azul

En San Andrés y Sauces se encuentra esta piscina natural. Aunque es un lugar conocido por los locales, muchos visitantes lo pasan por alto. Es ideal para disfrutar de un baño en tu ruta noreste por la isla.

Las Tricias y el barranco del Buracas

Este rincón de Garafía reúne dragos centenarios, cuevas con grabados aborígenes y senderos  entre almendros y casas tradicionales. Un lugar perfecto para conectar con la historia y la etnografía de la isla.

Mirador de la Cumbrecita

Aunque forma parte del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, es menos concurrido que otros miradores. Desde aquí se obtienen vistas espectaculares del interior de la Caldera, rodeado de pinos canarios y silencio absoluto.

Volcán de Teneguía

En Fuencaliente, el Teneguía es un testigo de la fuerza volcánica de la isla. Sus paisajes áridos y rojizos, combinados con la cercanía de las salinas y el faro, crean un escenario diferente al verdor de otras zonas de La Palma.

La Zarza y La Zarcita

Este parque arqueológico en Garafía alberga importantes grabados rupestres benahoaritas. Es un rincón cultural y natural, rodeado de senderos de laurisilva y con un centro de interpretación que ayuda a comprender mejor la historia de la isla.

Playa de Echentive

También en Fuencaliente, junto a las salinas, se encuentra esta playa de arena negra creada tras la erupción del Teneguía en 1971. Sus charcos naturales la convierten en un lugar especial para relajarse después de recorrer la zona sur de la isla.

La Palma ofrece mucho más de lo que aparece en las guías turísticas habituales. Explorar rincones como los que hemos mencionado no solo permite descubrir paisajes sorprendentes, sino también vivir la isla de una forma más auténtica y cercana. Ya sea entre bosques de laurisilva, playas volcánicas o pueblos con encanto, cada rincón esconde una historia y una experiencia que merece la pena disfrutar.

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¡Vive la Isla Bonita!